
Hoy, día 8 de marzo, es el día mundial de la mujer y no he dejado de acordarme de mi madre; supongo que el sentimiento de la mayoría es semejante al mío, ¡¡si hay alguien que se merece un monumento en este mundo es la madre de uno!! La mía sin lugar a dudas.
Además, este año, coincide que es carnaval y en esta época en Asturias es tradición hacer frixuelos y casadielles (en mi casa siempre las hemos llamado bollinas); nos hemos pasado la tarde haciéndolas y de paso homenajeando a mi madre y a mi abuela, pues ambas nos las hicieron durante años, cada una en su momento, sin ayuda de nadie, y hay que ver el trabajo que dan… Y lo bien que les salían (todas iguales!!!)
Mi hermano amasó, mi hermana preparó el relleno y con ayuda de una amiga fue dándoles forma: se estira la masa, se coloca un poco del relleno dentro, se cierran, cortan y a freír, labor ésta que me tocó a mí… ¡2 horas friendo bollinas!, ¡¡50 en total!!; y aunque diga mi amigo @Rastreador que no son muchas para un “fartón”;-) a mí me han parecido una barbaridad… Eso sí, tras la merienda ya sólo quedaban la mitad. Para esto hemos tenido más ayuda y aquí ha surgido un tema sobre el que quiero hacer una recomendación, con la mano en el corazón… 
Marido: _Deliciosas!
Hermanita: _Qué buenas!! No están mal para ser las primeras que hacemos, eh.
Yo: _El relleno está buenísimo y la masa estupenda también. ¿Qué os parece? ¿Nos han quedado bien, eh?
_Padre: pse, podrían estar mejor… [buabuabuabua] (Todos lo sabemos, todos comimos anteriormente las de mamá… pero lo que cuenta es la intención, hombre)
Hermanita: _bien, ya sabemos quién las va a hacer el año que viene… [jajajaja]
Desde aquí quisiera hacer un llamamiento a la gratitud, rogar a todos los que (como yo, sin ir más lejos, o mi padre) son
habitualmente agasajados en la mesa y el hogar, lo menos que podemos hacer es agradecer el detalle y expresar lo estupendas que están las cosas, aunque siempre no lo estén… porque el trabajo, el amor y la paciencia que hay detrás de ellas es indecible, sólo se sabe cuando uno tiene que hacerlo.
Desde aquí, mi reconocimiento a las mujeres en general, las madres en particular y a todos aquellos que nos miman a diario con sus viandas en especial, ¡¡muchas, muchísimas gracias, todo está delicioso!!
Hugo
09/03/2011 a las 11:33Me encantan las tradiciones. Nos ayudan a mantener viva nuestra cultura y nos mantienen vinculados a personas y lugares. Si además la tradición es gastronómica…”hemos juntado el hambre con las ganas de comer”.
Gracias, Elena, por recordarnos lo que nunca deberíamos olvidar!