Es una de las playas más espectaculares de Asturias.
Luego, vienen los turistas, la ven en pleamar y sólo se fijan en las piedras. Es muy bonita, pero hay que mirarla en su conjunto, no sólo esperar ver un arenal. Vale que no sea muy apta para extender la toalla, pero para todo lo demás es ideal: relajarse dando largos paseos a la orilla del mar, darse un baño en aguas tranquilas, limpias y muy seguras, disfrutar de un entorno natural maravilloso…
En uno de esos interminables paseos encontramos una botella, la cogimos para tirarla a la basura y resultó que había un mensaje dentro, ¡qué emoción!, y qué interesante ver que había sido arrojada al océano en el mar del Norte, por un marino mercante que estaba de paso; no estaba manuscrita y nos invitaba a escribirle a una dirección electrónica. Superado el romanticismo inicial, nos quedamos con una curiosa mezcla de elementos asincrónicos.
En esta playa, desde siempre han entrado a guarecerse todo tipo de embarcaciones, en unos momentos huyendo del temporal de alta mar y en otros del enemigo que los perseguía. Así, los alemanes durante la segunda guerra mundial venían a repostar a esta cala, por su enclave estratégicamente protegido. Y cuentan que un submarino con bandera de ese país está hundido en estas aguas; los historiadores locales no se ponen de acuerdo, no se sabe si se sumergieron y no pudieron salir por falta de combustible o si fueron abatidos por los enemigos; la cuestión es que está en las profundidades, con difícil acceso incluso con bombonas.
Los que sí se pueden ver en una inmersión con oxígeno son 3 barcos de pesca que fueron hundidos a propósito para crear arrecife. Bajo el mar… bajo el mar… (¿recordáis la canción de la sirenita?).
Porque, desde este verano, contamos con todos los servicios, hemos estrenado puente sobre el río, pasarela de madera a todo lo largo de la playa, paseo hasta el aparcamiento y el aparcamiento en sí. Todo impresionante! Un gusto pasear por la Concha de Artedo ahora.Post relacionados: