La mayor parte del tiempo nos la pasamos corriendo de un lado a otro, la prisa nos empuja. La rutina hace que repitamos día tras día las mismas o similares acciones, sin que casi reparemos en ellas, ni en todo lo que nos rodea. Los meses pasan y los años también a gran velocidad.
Y de repente un día, algo te golpea y te hace parar. Puede ser una enfermedad, una pérdida, una catástrofe… algo que se escapa de tu control y que en principio se suele juzgar como negativo.
Y entonces te sorprendes al detenerte y comprobar que la vida sigue su ritmo vertiginoso, aunque tu mundo se esté rompiendo. Aunque tú estés parado, los demás continúan con sus quehaceres. La hierba sigue creciendo y las olas rompiendo en la orilla de la playa. Y el sol brilla cada día. Todo continúa. ¡Y tú sigues respirando!
Durante ese intermedio, lo grandioso es darse cuenta de que la vida es más sencilla de lo que pensabas. Que no hace falta correr tanto, porque al final llegamos al mismo sitio que los que han llevado un ritmo más sosegado. Que lo realmente importante es vivir conscientemente cada momento, pues es lo único que tenemos con certeza. Y que toda crisis es una oportunidad, sin duda (la clave está en la actitud que adoptes ante ella).
Por eso, antes de que sea tarde, me apunto a vivir el ahora. Jorge Luis Borges lo dice de modo maravilloso en el poema “Instantes”:
…Si pudiera volver atrás trataría de tener solamente buenos momentos.
Por si no lo saben, de eso está hecha la vida, sólo de momentos; no te pierdas el ahora.
[…] Si pudiera volver a vivir, viajaría más liviano.
Si pudiera volver a vivir comenzaría a andar descalzo a principios de primavera y seguiría así hasta concluir el otoño.
Daría más vueltas en calesita, contemplaría más amaneceres y jugaría con más niños, si tuviera otra vez la vida por delante
Por si estás pensando en apuntarte también a esta corriente de vivir el momento, te sugiero Asturias para que vivas plenamente lo expresado por Borges en otro párrafo del citado poema:
Correría más riesgos, haría más viajes, contemplaría más atardeceres, subiría más montañas, nadaría más ríos. Iría a más lugares donde nunca he ido […]
Es solo una sugerencia por si optas por viajar
En todo caso, ¡sé feliz y Vive plenamente!