“Espicha” es el nombre que recibe el trocito de madera que tapa la hendidura que se le hace a las barricas de sidra, para catarla, o “espicharla”, porque, por extensión, así se denomina al acto de destapar para probar la sidra de la última cosecha, antes de embotellarla.
En torno a ese acto se ha generado todo un ritual _¡adoro ciertos rituales!_, que se denomina igual y que implica la degustación de platos típicos asturianos, como el chorizo a la sidra, la empanada, los quesos de la Región, además de otros productos gastronómicos más extendidos, como son los huevos cocidos y la tortilla de patata.
Luego, se ha ido perfeccionando o innovando y ahora se puede encontrar espichas que incluyen tortos de maíz con picadillos, chosco y demás productos própios de la zona, platos de nueva cocina, frutos de mar, de delicatesse, y lo que te apetezca. El organizador puede incluir lo que más le guste, incluso dulces.
Todo ello se realiza tradicionalmente de pie, en torno a una mesa que soporta las viandas y te vas moviendo para coger un bocado de aquí y otro de allá y variar así de sabores y de contertulios; porque ésta sana costumbre favorece la charla y la distensión. Pero con el tiempo, también se ha modificado, según los casos, y ahora puedes asistir a muchas espichas en las que la gente está sentada. Yo sigo prefiriendo la modalidad de pie.
Lógicamente, estamos festejando la apertura de una barrica de sidra, lo que se bebe pues es sidra, que se extrae directamente de ella. Como las espichas se celebran a lo largo de todo el año en nuestro territorio, la sidra no está todo ese tiempo en barrica, sino que llega un momento _estamos en pleno_ en el que se embotella. Entonces, en las espichas se escancia la sidra de la botella, como puedes imaginar.
Si nunca has participado en una espicha, te recomiendo la experiencia. Es posible que si vienes a pasar unos días a Asturias te encuentres un festejo de éstos en algún pueblo. Si no es así, siempre puedes acudir a alguno de los varios Llagares que hay en nuestra tierra y reservar una espicha, es una actividad que cada vez ofertan más y que tiene muchísima aceptación. Podría recomendarte las instalaciones de Sidra Castañón, en Quintueles, pues la he degustado hace unas semanas y está muy bien tanto la sidra como la comida.




Me gusta mucho viajar y moverme, aunque solo sea por “la mi tierrina”, Asturias; cualquier excusa es buena. Y me presto, en cada lugar, a hacer lo que veo, además de degustar los productos típicos del mismo. Porque tengo comprobado que las cosas tienen un sabor diferente dependiendo de dónde las comas.
Porque no hay nada como comer cada queso en su lugar, no solo por lo dicho, su sabor varía, ya que el entorno le imprime algo especial, sino porque existen otros valores más a destacar: estamos haciendo patria, practicando un turismo sostenible y demostrando un gran respeto por la naturaleza en general y por el medio rural con el fomento del consumo de productos locales, km 0.
El arroz con leche, los frixuelos, los borrachinos, las torrijas, la tarta de queso, la de manzana y la de almendras, las natillas, la cuajada o requesón, las bollinas… ¡Madre mía! _por cierto, ella sí que los hacía ricos_ por todos los postres tradicionales asturianos siento verdadera adoración. Soy lo que viene siendo una gran “llambiona”.
Hace unos días tuve la suerte de ser invitada a hacer una visita guiada a Cudillero de la mano del mejor 

En breve, tendréis más información sobre este Itinerario Gastronómico y otros muchos que se están gestando, pues nos hemos propuesto seduciros con los alimentos del Paraíso para que disfrutéis saboreando Asturias.
Más o menos, todos los segundos fines de semana de cada mes se congrega en la Plaza Mayor de Gijón un grupo bastante nutrido y bien representativo de artesanos y algunos agricultores asturianos, para mostrarnos su producción más reciente y tratar de vender sus frutos en el conocido ‘Mercado Ecológico y Artesano‘ .
Estos mercados son encantadores, los puestos están decorados con mimo y presentan los productos con mucho gusto. Puedes encontrar un poco de todo, desde joyas de plata y cuero, adornadas con
¡Qué riqueza la del español! o castellano, pues digamos que hablo de la lengua… Me maravilla el poder de la palabra y todas las nociones, sentimientos y conocimientos que podemos comunicar gracias a ella.
Los días 3, 4 y 5 de febrero se celebrará por cuarto año consecutivo el Concurso de pinchos del Bajo Nalón, que reúne en esta edición a 22 hosteleros de Pravia, Soto del Barco, S. Juan de la Arena, Muros y S.Esteban .



